Turbia
El agua de la piscina se volvió turbia, tanto que casi no se veían los niños atrevidos a los que les gusta bucear por la parte más baja de la piscina.
A la mañana me fijé en como un niño, el cual debería tener unos ocho años, saltó de cabeza (o un vago intento) por la parte más profunda y fue mi sopresa cuando intenté seguirlo con la mirada desde fuera...pero el niño no volvió a salir. La madre después de buscar durante un largo rato decidió meterse también en la piscina en busca del niño que parecía ahogado...así succesivamente iban desapareciendo todos los bañistas de la piscina dentro de ese agua turbia. Solamente quedamos dos bañistas mirando. Nos dirigimos al bar de la piscina, ahora ya sin camarero -también saltó en busca de alguien- y tomamos todas las cervezas que quisimos y además sin pagar, no porque no quisieramos pagar...pero también tuvimos que servirnos nosotros las cervezas... No creo que vuelva a ir a esa piscina.

Maria dijo
Hola!! Me he leido tu blog enterito!! Me gusta mucho lo que escribes...es tan real y a la vez tan ficticio...en serio, me ha encantado. Yo mi imaginación no sé cómo la tendré, porque lo único que hago es comerme la cabeza, jajaja!! Haber si me pongo un día a pensar y escribo algo bueno...De verdad crees que le debería dar con la piruleta, jaja?? Mira, a lo mejor así se entera ya...ains!! Quina vida...Besets!!
13 Julio 2006 | 08:20 PM