Tenía tanto hambre que me comí todo lo que había por casa, comencé por el pan hasta llegar a las patatas chips...

Después de haber devorado todo seguía teniendo hambre...y no paraba mi estómago de gritarme "Come, come, come, come, come..." así que me comí la pastilla de jabón.

Ahora cuando tengo hipo saco pompas de jabón que divierten a los más pequeños del barrio, sin quererlo ya me salieron dos trabajos de canguro...

En otra ocasión probaré a ver qué tal de marsella...